Al precio que os costó la vida

De la rama cortada
nacerán los frutos
y no sabremos diferenciarlos
de sus raíces.

Jenn Díaz.
http://jenndiaz.com

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Si me veo, veo detrás de mi todos los que me trajeron aquí. El encuentro que hizo coincidir a mi padre y a madre, sus dificultades para reconocerse y el amor para darme lo que ellos habían recibido.  Y perdido ya en en el tiempo que está contenido en mis células, laten todos los que han conformado mi familia confluyendo como millares de afluentes. Todos los hombres y las mujeres que se entrelazan en sus destinos, llenando de sangre todos los cuerpos para que emerja la vida. Y así levantaron el corazón todos los días, para hacer frente a la existencia con dolor y con amor.

Puedo sentir juntos con ellos, la fuerza del amor cotidiano de toda su felicidad y alegría por vivir, como los hizo livianos sobre la tierra. Sentir también, todo el peso de lo que perdieron, en cada una de sus luchas. Lo que amaron y perdieron. A sus hijos en la guerra, a sus madres en el parto, a sus padres en la cárcel, a sus esposas en la enfermedad. Sentirlo, y percibir como en cada X y cada Y hay una encrucijada entre la vida y la muerte, en la que honro todas sus vidas en cada decisión por vivir.

Cuando miro delante de mi, veo todas sus existencias fructificando en mis actos, en cada pensamiento que busca crear: en el futuro veo a todos mis antepasados danzando a la vida.

Y con gratitud recojo sus aciertos y sus errores, como un rocío del que nada escapa, y reconozco que yo he llegado aquí gracias a cada cosa que ellos vivieron y experimentaron, con dolor y con amor.

Al precio que les costó la vida, yo la tomo con un profundo respeto, y prometo hacer algo bello con ello.