Deseo y pulsión

Deseo _Jonas Gnana

Si hubiera alguien en este mundo sin heridas, viviría sin deseo. El deseo es el impulso de salvar esta brecha entre tú y yo, entre el mundo y nosotros. Por el deseo mi prioridad es conquistar lo desconocido, y el precio de esa tierra lejana es abandonar por un momento lel propio hogar

El diseño del deseo, es lograr un placer conjunto que nos haga olvidar el cuerpo y el dolor. El dolor del cuerpo. A más dolor mayor deseo, o mejor, a mayor conciencia del dolor mayor deseo. Una vez resuelto el dolor, la tensión se apaga. Emergerá otro deseo que estará conectado con un dolor más profundo: hay un tiempo para el deseo para mí mismo y hay tiempo que deseamos  para el mundo entero. El deseo es una fuerza incontenible cuando es más grande que uno mismo. Del dolor nace el deseo y del deseo nace la voluntad sin sacrificio

El deseo es algo siempre constructivo. Cuando el impulso es destructivo, la pulsión se encarga de tapar esta tensión psíquica y de energía sexual, con algo que no está relacionado directamente con el dolor o la herida. En la pulsión, alguien bebe para no sentir la falta de amor de su madre, alguien es violento para ocultar el dolor de su infancia. Pero en el deseo, quien queda minusválido por un accidente, aprende a tener autonomía sin piernas, quien fue abandonado de pequeño por sus padres, aprende a cuidar de las personas en situaciones vulnerables. El deseo es un impulso hacia la vida nacida de su polaridad opuesta, que desarrolla nuestra capacidad resiliente

El deseo tiene la intención de crear un espacio común, por lo tanto necesariamente temporal, donde poder encontrarnos mediante el placer. Cuanto más lejos de la zona de confort, más placer sentiremos en los espacios sensibles de nuestros cuerpos. Las zonas de nuestros cuerpos que no sienten, no despiertan al deseo. Es necesario detectarlas y revivirlas mediante el tacto, los besos, el masaje, las caricias, la danza. Aprender a hacer el amor con ellas: tocar la pierna con mano de amante. La relajación llevará a la excitación, la estimulación al descanso. El verdadero tacto tocará más profundo que el músculo estriado, más allá del hueso: al corazón mismo de la pierna. La pierna comenzará de nuevo a desear

No hay altruismo en el deseo, porque estan implicados dos cuerpos que conspiran para crear un oasis. En el origen del deseo sólo hay dos cuerpos. La polaridad del deseo nos protege del tiempo brevemente, aunque en el espacio del deseo sintamos que estamos a salvo de lo efímero.

Mientras la pulsión busca la plenitud por acumulación, el deseo haya su satisfacción al desnudarse de todo lo que ya  sirvió para descubrir al otro. La plenitud del deseo se haya al incendiar todos los puentes, y  encontramos a solas en silencio y en la oscuridad

Jonàs Gnana