Infidelidades

Es nuestra creatividad erótica

lo que despierta el deseo por alguien, no la otra persona.

¿Qué es ser infiel? ¿Una aventura meramente sexual? ¿intentar recuperar una conexión emocional que habíamos perdido? ¿una relación excitante y transgresora? ¿Por qué incluso en las parejas que aun felices y complementarias sucede la infidelidad? ¿Por qué estamos dispuestos a perder una relación construida desde el amor y la complicidad por una aventura? ¿Y si no somos felices con nuestra pareja, por qué a pesar que nos podemos separar, engañamos a nuestra pareja con el dolor que implica?

Tenemos un ideal romántico en el que buscamos en la pareja que cumpla con una lista interminable de necesidades: que sea mi mejor amante, mi mejor amigo, el mejor padre, mi confidente, mi compañero emocional e intelectual. Por lo que yo debo ser el elegido, el único, alguien indispensable, una persona insustituible. Pero la infidelidad me confronta con el hecho de que no lo soy. La sentimos como la última traición. La infidelidad rompe la gran expectativa de amor. Una ambición que protegemos con la falta de honestidad suficiente como para no reconocer la incoherencia entre nuestros valores y nuestros deseos, entre nuestra moral y nuestra actitud.

Detrás de una infidelidad muchas veces hay un suceso traumático, una crisis personal de modo de entender la vida y las relaciones que empuja a buscar estímulos vitales y respuestas. Al atravesar la frontera de nuestras creencias limitantes, al salir de la zona de confort de la relación familiar, podemos hacernos preguntas que generalmente no nos atrevemos a hacer mirando a los ojos de nuestra pareja. Quizá porque tenemos miedo de romper un pacto que hicimos sobre la relación, esos acuerdos implícitos que dan seguridad al vínculo. Seguramente porque tememos que el otro perciba que amenazamos la relación con algo que estamos sintiendo. Muchas veces las preguntas profundas sobre la vida arrojan a algunas personas a buscar respuestas en una aventura, en una experiencia que reviva lo que sentía hace tiempo con la persona a la que ama.

Y al contrario de lo que podamos pensar, los motivos de la infidelidad son mucho menos sobre el impulso sexual, y mucho más sobre el deseo: deseo de atención, el deseo de sentirse especial, de ser deseado y reconocido. Y la naturaleza misma de la relación con el/la amante, el hecho de que nunca esté disponible totalmente, mantiene la atracción activa. El deseo se retroalimenta, el carácter incompleto y ambiguo de la infidelidad, mantiene el deseo por lo que no se puede tener. Cuanto más fuerte sentimos el deseo más profunda se siente la traición. La persona infiel no sabe como repararlo, ninguno de los dos sabe en ese momento como recuperar el equilibrio en la pareja. El círculo de culpa se enciende y la mayoría de las parejas o bien se separan o sólo sobreviven, sin poder dar un paso adelante para crecer juntos a través de esta experiencia la mayoría de veves devastadora porque cuestiona la identidad de cada uno y de la relación, destruye las expectativas que tenemos sobre el otro y la autoimagen de nosotros mismos.

infidelidades- Jonas Gnana

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Sin embargo, este nuevo desorden en realidad puede dar lugar a un nuevo orden, puede resultar en mayor honestidad y en una apertura que no se ha tenido en muchísimo tiempo. Y, esta pareja que era sexualmente indiferente o que había perdido cierto cuidado y atención, que no se hacían sentir especiales y deseables mutuamente, pueden encontrarse de nuevo reconfortados por la pasión, explorando la sexualidad desde nuevas dimensiones.  El valor que ofrece no dar las cosas por hecho, reconocer que el otro puede irse porque no hay pactos indefinidos,  que el deseo y el amor de la pareja no son incondicionales, es un tipo totalmente nuevo de honestidad. Es una comunicación mirándose a los ojos: donde cada uno expresa lo que necesita y lo que siente, con peticiones que nuestra pareja puede reconocer de forma concreta, para saber si quiere y puede satisfacer. Donde no hay que proteger a nadie de nuestros miedos porque queremos a alguien libre junto a nosotros, que pueda tomar decisiones sabiendo qué sentimos. Alguien a quien nos podemos exponer y va a saber vernos cuando nos mostremos.

Para restituir la relación y que encuentre de nuevo el equilibrio, hemos de poder salir de los roles de víctima y culpable. Quien ha sufrido el engaño ha de recuperar la autoestima con una actitud resiliente, mediante la mirada afectuosa y empoderadora de los amigos y las amigas, de aquellos que no nutran el juicio e intensifiquen el daño sufrido. Y quien ha cometido el daño debe poder compensar para liberarse de la culpa de haber generado dolor.  Y sobre todo quien descubre el engaño debe tener la suficiente humildad como para aceptar una compensación negativa (que perjudique a la pareja menos que el daño recibido) o una compensación positiva. Quien revela el engaño requiere de la honestidad necesaria como para expresar sus sentimientos, y responder sólo las cuestiones que ayuden a crecer a la pareja y enriquezcan el amor para fortalecerlo. Pero también ambos deben tener la honestidad necesaria para no hacer preguntas que vengan del miedo, los celos o al intención de hacerse daño a uno mismo o al otro. Para saber contenerse emocionalmente y no responder o alimentar con ciertas actitudes el sufrimiento del otro. E incluso debe valorar si quiere descubrir su infidelidad para aligerar su sentimiento de culpa y que el otro cargue con parte de la carga de lo que su ¨buena conciencia¨ puede sostener.

Sin embargo, cada situación de infidelidad va a redefinir la relación, y cada pareja va a determinar cuál será el resultado y el propósito del conflicto. Sin embargo, los problemas de la relación están aquí para transformarnos. Y los dilemas del amor y el deseo, no producen respuestas simples, de bueno y malo, de víctima y culpable. La traición en una relación se produce en muchas formas. Hay muchas maneras en que traicionamos a nuestra pareja: con desprecio, con negación, con indiferencia, con violencia pasiva. La infidelidad sexual es sólo una manera de hacer daño a nuestr@ compañer@.