A través de una Constelación, una persona, una pareja o una familia que plantea problemas de relación, de comunicación, de conducta, de personalidad, de salud, de sufrimiento en su trabajo u organización, etcétera, logra comprender en un tiempo breve las dinámicas e implicaciones desfavorables que operan en su sistema alimentando lo problemático, y cambiarlas. La metodología, que habitualmente se practica en grupo, es asombrosamente simple y escénica. Se eligen representantes para las personas involucradas en el asunto, las necesarias para su comprensión y solución, ya sean de la familia actual o de la familia de origen, parejas anteriores, personas de nuestro sistema laboral, etcétera, y luego se posicionan en el espacio, de manera que el cliente exterioriza la imagen interior que tiene acerca de sus vínculos y su red de relaciones.
Se plasma así una geometría que expresa como se perciben las conexiones y el lugar que ocupa cada quien en el sistema. A continuación, afloran las dinámicas que mantienen los problemas, generalmente muy sutiles, casi invisibles, y se generan imágenes alternativas de solución a través, por ejemplo, de la integración de excluidos, o reparaciones entre las personas, o se completan movimientos emocionales pendientes, o se expresan frases rituales que ordenan, estructuran y alivian a todos los miembros del sistema. El cliente suele tener la sensación de haber liberado viejos pesos, culpas o destinos difíciles, y de orientarse mejor hacia lo que le beneficia y hacia sus propios objetivos
Generalmente los Talleres de Constelaciones Familiares se realizan en grupo, pero también se puede solicitar en consulta individual por diferentes motivos.

Las Constelaciones Familiares en consulta individual, pueden tener ciertas ventajas frente a un taller en grupo. En esta metodología se trabaja con figuras de madera, visualización, dibujo, herramientas de PNL, e indagación psicoterapéutica.

– Ofrece un espacio privado, donde el cliente puede expresar algo que le preocupa y necesita resolver sin exponerse a un grupo.

– Una atención más personalizada, donde puede desarrollarse mayor disponibilidad para despejar dudas y responder cuestiones sobre lo experimentado en la Constelación Familiar.

– Un seguimiento individual para quien requiere de un proceso y acompañamiento terapéutico.

– El tiempo puede alargarse según la necesidad del trabajo terapéutico. 

– Se pueden esbozar varios asuntos emergentes, y programar a lo largo de un periodo diferentes temas relacionados.

Constelaciones individuales

Algunos casos que he podido tratar, que podrían ejemplificar el trabajo sistémico en consulta individual:

1. Una mujer no disponible para una pareja, encuentra hombres no disponibles para la pareja. Es posible reconocer como cada uno está apegado inconscientemente a uno de sus padres, y siente que ninguna pareja puede quitarle ese lugar. En la configuración de la Constelación Familiar, sale a la luz que el padre la protegió demasiado, dándole todo lo que pedía, de modo que ella desarrolló la sensación de que no debía esforzarse realmente por nada. El padre incluso con sus buenas intenciones, le dio un lugar privilegiado por delante de su madre.

2. Un hombre tiene dificultad para crecer profesionalmente y tener un trabajo que disfrute. En la dinámica de la Constelación Familiar, se puede observar como siente una fuerte lealtad a su padre, que perdió todo su dinero al quedar su empresa en bancarrota. El cliente siente que no tiene permiso para tener éxito. El dinero que gana, lo pierde o  fácilmente genera deudas.

3. Una mujer de más de 40 años, tiene una depresión mayor crónica. A pesar de tener una relación afable con su madre, descubrimos el efecto que tuvo un nacimiento con complicaciones. El parto difícil con cesárea, y dos semanas en incubadora, generaron un movimiento de amor interrumpido con su madre. Siendo un bebé recién nacido, el desamparo del afecto y el contacto materno, fueron viviendo dificultades y conflictos en las relaciones de pareja, donde demandaba el amor materno, que las parejas no podía corresponder. De manera que fue desarrollando una sensación de abandono y desconexión con la vida, al ir poniéndose cada vez más en contacto con su herida original.

Jonàs Gnana