CELOS Y CODEPENDENCIA EN LA PAREJA

Si huyo del dolor que puede traer el amor, 

entonces prefiero que para que nada me separe, nada me una.

Jonàs Gnana

Cuando María tenía once años, tuvo que tomar el papel de alguien adulto para impedir que su padre siguiera maltratando a su madre. A partir de entonces, ella ya no volvió a jugar como todas las niñas, sus pensamientos y sentimientos se encontraban enfocados en apresurarse a crecer para hacerse cargo de la familia. La postura infantil y de dependencia de su madre, hacía que se sintiera obligada a cuidarla y proteger a sus hermanos. Las disfunciones familiares son una consecuencia de este tipo de situaciones en donde se alteran o invierten los roles entre los miembros de una familia. Esta situación produjo en María una sensación de confusión de identidad.

Al cabo del tiempo, cuando María experimentaba con su marido situaciones similares a las que vivió su madre, afloraron en ella los sentimientos de miedo y vergüenza que tuvo que reprimir en su niñez, por eso evitaba a toda costa el tener que separarse de él. Además, sin darse cuenta, con su propia hija María se encontraba repitiendo la misma historia. Este guión de vida podría perpetuarse a través de varias generaciones, por medio de una serie interminable de simbiosis patológicas. 

La codependencia surge como consecuencia de una interrupción en el desarrollo natural del afecto y el apego seguro en nuestra infancia. Es decir cuando no logramos completar las etapas de desarrollo siendo niños, porque las circunstancias que sucedieron a nuestro alrededor nos obligaron a comportarnos como un adulto de manera prematura.

Conforme un bebé crece, paulatinamente empieza el proceso de separación e individuación, momento en que la madre aprovecha para nuevamente ocuparse de ella misma. Individuación significa, que alguien puede funcionar con cierta autonomía en todos los aspectos de su vida, y ha podido descubrir y reconocerse como una unidad psicológica y emocional. 

Por eso la individuación puede completarse  cuando hemos realizado una diferenciación familiar suficiente, como para construir una vida personal, profesional y familiar autónoma. Decimos que el final de la adolescencia está marcado por la fin de la simbiosis con la madre, y después que se completa la diferenciación familiar, que se podría decir que es cuando todo y sentirnos parte de nuestra familia, no estamos sobre identificados con ella y podemos tomar decisiones independientes de nuestros padres, de un modo consciente. 

Sin embargo, éste proceso natural no siempre sucede así, muchas veces puede continuar más allá de la adolescencia y otras puede quedar interrumpido bruscamente cuando la madre se encuentra ausente, ya sea por muerte, por negligencia, por abandono físico, o emocional. 

Una situación de abandono emocional puede también ocurrir cuando la madre se encuentra deprimida durante el embarazo o la lactancia, o demasiado ocupada por otras actividades, de tal manera que no logra establecer con su bebé una experiencia de contacto íntimo y un vínculo afectivo que le brinde el amor, cuidados, seguridad y confianza que necesita. Por ejemplo, si la madre es alcohólica, por razones obvias actuará con actitudes de negligencia y abandono hacia sus hijos. 

Si consideramos la codependencia como un trastorno de la pérdida de la conciencia de uno mismo, en que nos enfocamos en atender las necesidades de los demás, a la vez que perdemos el contacto con nosotros mismos.

Los celos son una expresión de la codependencia, porque en una sobreatención de la pareja codependiente, la otra parte de la pareja, debe funcionar de un modo independiente. Al haber un cuidado y preocupación excesivo la pareja se deserotiza.  Aparece la necesidad de mirar fuera de la relación para recuperar el deseo que ha menguado. 

En  los celos incontrolables, la persona le está diciendo al otro inconscientemente que lo abandone. He podido observar diferentes motivos relacionales detrás de los celos patológicos. Para confirmar una antigua creencia de que no merecemos el amor. Para ser fiel a las creencias y ejemplos de la familia. Para actuar una identificación inconsciente con otra persona perjudicada por el sistema familiar

Existen diversos causas inconscientes del sistema familiar, que pueden provocar que alguien sienta siempre celos aunque no haya motivos reales. Tanto si la bases es sistémica o de las propias heridas de la infancia, los celos siempre implican un deseo oculto de repetir o generar el abandono, para confirmar nuestro patrón o guión de vida. 

Por supuesto hay unos celos, naturales, cuando en la pareja dejamos de sentir que no estamos en el lugar que nos corresponde en la relación. Sin embargo, si esto sucede, y no se resuelve mediante la comunicación asertiva, el problema se convierte en algo grave, si permanecemos en una relación que no parte del respeto y la reciprocidad. 

Si observamos las 5 características de la codependencia, veremos que es fácil que retroalimenten los celos: control obsesivo, exagerada responsabilidad, dependencia de la pareja para su sentido de autovaloración, orientación rescatadora y querer cambiar al otro. 

Existen diferentes factores que facilitan la codependencia en la pareja: 

  1. a) los relacionados con la problemática derivada de alguna adicción. Se da frecuentemente con parejas que abusan del consumo de alcohol en el pasado o en el presente, es decir, la historia familiar de las drogodependencias o el tener una pareja que abusa del consumo de alcohol u otras drogas;
  2. b) los relacionados con la problemática de maltrato por parte de otras personas en el pasado o en el presente, tales como la historia familiar de maltrato y el tener una pareja maltratadora; 
  3. c) los afectivos, tales como las pérdidas en la infancia; 
  4. d) los relacionados con la estructura y circunstancias familiar, como la atención que recibió un niño al nacer un hermano con algún problema de salud, o por haber tenido que cuidar o haber sido cuidado por otro hermano, y 
  5. e) los culturales, en particular los relacionados con el género, tales como las principales características del machismo y la sumisión.

El funcionamiento dependiente en la pareja, se puede visualizar fácilmente si reconocemos 4 áreas donde se expresa de un modo muy concreto a nivel relacional y emocional:

  1. Emoción y reto:
  • Se considera a los problemas con la pareja como una fuente de estimulación y reto personal
  1. Absorción del propio ser en la relación:
  • Autovaloración dependiente de las actitudes de la pareja
  • Miedo al abandono de la pareja
  • Celos y resentimiento cuando la pareja se encuentra contento con otras personas
  1. Control y responsabilidad:
  • Intentar controlar a la pareja
  • Exagerado sentido de la responsabilidad
  • Orientación rescatadora hacia los demás
  • Interés por cambiar a la pareja
  1. Negación:
  • Externalización de la culpa, atribuyendo todos los problemas de la relación a la pareja
  • Minimizar las dificultades y problemas con la pareja
  • Expectativas positivas no realistas sobre la relación

Suelo comparar la personalidad  independendiente con Eco, la ninfa enamorada de Narciso, de la mitología griega. En esta historia, Eco repetía todo lo que Narciso decía mientras admiraba su figura en un estanque. Al escuchar esto, Narciso tuvo miedo de perder su poder al ceder en sus sentimientos de amor hacia Eco, que no eran más que un espejo de lo que él se decía a sí mismo. Para evitar sentirse vulnerable rechazó a Eco, quien a pesar del desprecio de Narciso, siguió repitiendo sus palabras vagando entre las montañas.

Es por esto que la codependencia en su esencia, se presenta como un problema de desarrollo incompleto de la identidad, donde a la persona le resulta difícil diferenciar lo que cree, piensa y siente, de lo que creen, piensan y sienten las otras personas con quienes establece relaciones simbióticas.

He podido observar que las relaciones codependientes, no son resultado simplemente de que una persona que se obsesiona con otra y se despreocupa de sí misma, sino que es resultado de una relación  con una complementariedad fija. 

Una que tiene la tendencia de olvidarse de sí misma, desplazando su necesidad de ser cuidada a la otra persona. Desplazando el sentimiento de ser querida, haciendo muchas cosas para ser valorada. Pero este vacío de la infancia aumenta cada vez más, conforme cuida y atiende a alguien que tampoco pueda verla, porque es una persona que tiene la tendencia complementaria. Olvidarse del otro, para obsesionarse consigo mismo. Para esperar que la cuiden como hubiera querido cuando era niño. El mecanismo narcisista de la otra parte de la pareja, que generalmente es un hombre, ha desplazado su necesidad hacia otro tipo de adicción material o emocional, por lo que le es ideal que alguien lo quiera y lo cuide incondicionalmente. 

La relación codependiente se constituye por dos personas con la misma herida, pero con reacciones diferentes. 

Curiosamente en la relación codependiente ninguno puede ver al otro lo suficiente como para poder amarlo, ni puede atender tampoco realmente sus necesidades y sentimientos, porque no puede verse a sí mismo para reconocer el amor. 

Porque una relación de igualdad en la pareja, parte de la autonomía de dos personas, que suman su experiencia de plenitud, y la dedicación a sí mismas, a la vez que se entregan a la relación para experimentar algo más grande. En una relación de pareja podemos hacer y sentir algo que no podemos hacer solos, pero sólo cuando podemos decirle internamente al otro: Sin ti también soy feliz. Contigo mi gozo por la vida aumenta.

Es necesario diferenciar  el trastorno de la personalidad por dependencia  como el trastorno por evitación, pueden llegar con frecuencia a confundirse con la codependencia; sin embargo, el trastorno de la personalidad por dependencia es diferente a la codependencia, porque en el primero los comportamientos de sumisión y adhesión, así como los temores de separación, se encuentran motivados por una necesidad exagerada de que otras personas se ocupen de ellos; mientras que la persona codependiente es ella misma quien se ocupa de los demás, muchas veces sin tomar en cuenta que los otros no se ocupan de él o de ella.

Por otro lado, el trastorno por evitación, coincide con la codependencia en que ambos se caracterizan por presentarse como un patrón general de inhibición social, sentimientos de inferioridad, e hipersensibilidad a la evaluación negativa. Sin embargo, difieren en que en el primero el sujeto evita realizar trabajos o actividades por miedo a las críticas, la desaprobación o el rechazo, mientras que la persona codependiente por lo general se mantiene activa y resulta ser muy capaz, muchas veces haciendo más de lo que le corresponde, pues suele hacerse responsable de las tareas de otras personas.

Actitudes típicas de la codependencia:

  • DESCALIFICACIÓN Y GRANDIOSIDAD

Son dos mecanismos que se encuentran presentes en todas las relaciones simbióticas. A través de la descalificación, la persona descalifica aspectos de sí misma, de otros, o de la situación por la que atraviesa; a la vez que por medio de la grandiosidad exagera aspectos de sí misma, de otras personas o de las situaciones.

  • CONDUCTAS PASIVAS

En las relaciones simbióticas, las personas involucradas escalan en repetidas ocasiones las denominadas conductas pasivas, o no productivas, que funcionan de manera no consciente para evadir la solución de un problema.

  • CODEPENDENCIA CON UNO MISMO

La relación con nosotros mismos es la relación más importante que tenemos. Cuando la dependencia y/o la codependencia se encuentran internalizadas esta relación se torna conflictiva a través de la lucha entre opuestos tales como: hipersensibilidad / bloqueo emocional, compulsión / pasividad, pensamiento obsesivo / negación o autoengaños, entre otras polaridades, que se manifiestan a través de pensamientos y sentimientos, ocasionando una desgastante lucha interna que impide el sentirse en paz y ser congruente con uno mismo y con los demás.

Esto se debe a que la codependencia y la dependencia son los dos lados de una misma moneda. Aunque la persona codependiente es aquella que vive en función de atender las necesidades de los demás, dentro de ella misma existe una parte muy frágil que fue reprimida por tener que apurarse a crecer y de manera dependiente sigue esperando que alguien la cuide, al mismo tiempo que siente pánico ante la posibilidad de quedarse sola. Hemos definido a la codependencia como un trastorno de relación. En realidad es una forma de relación que se encuentra latente dentro de la persona a través de un proceso intrapsíquico y que únicamente se manifiesta de manera observable cuando nos relacionamos con otros. Es decir, se trata de una relación codependiente con uno mismo que produce inseguridad y suele manifestarse cuando la proyectamos en nuestras relaciones significativas con otras personas.

A través de estados del yo Padre internalizamos a nuestros padres, la sociedad y la cultura en la que crecimos, de tal manera que actualmente los experimentamos como si fueran nuestras propias

  • MECANISMO DE NEGACIÓN

Mecanismo de defensa que evita ver y experimentar una realidad que resulta difícil enfrentar. Se manifiesta con autoengaños y justificaciones, por medio de los cuales la persona descalifica sus pensamientos y emociones, de manera no consciente, a la vez que evita

contacto con otras personas que puedan confrontarla con su realidad; asimismo, presenta dificultades para establecer límites con la pareja y confusión al pensar en sus asuntos porque no reconoce su problemática personal.

  • DESARROLLO INCOMPLETO DE LA IDENTIDAD

Se debe a un desarrollo infantil o adolescente interrumpido por situaciones disfuncionales en la familia de origen, en donde la persona desde su niñez toma un papel de responsabilidad precoz, a la vez que invierte el papel de padre o madre con sus progenitores y queda atrapada en una simbiosis no resuelta con ellos, a la espera de algún día poder cubrir sus anheladas necesidades de apoyo, cuidados y protección. Por ello, vive en función de cubrir las necesidades de los demás como una manera de compensar sus propios sentimientos de miedo e inseguridad y le resulta difícil tomar decisiones.

  • REPRESIÓN EMOCIONAL

La persona no expresa su disgusto porque teme ocasionar problemas y perder la aceptación de otras personas. Trata de ser prudente y comprensiva con todos, a la vez que reprime sus emociones y sentimientos por periodos prolongados para adaptarse a los estilos de vida de los demás. Procura mantener el control para evitar conflictos, discusiones o situaciones desagradables, desarrollando a la vez un fuerte sentimiento de ansiedad. Cuando finalmente expresa sus emociones, lo hace de manera descontrolada con violencia o enfermándose, concluyendo que no debe confiar y que tiene que hacer todo sola.

  • ORIENTACIÓN RESCATADORA

Para sentirse segura de sí misma, la persona trata de controlar su ambiente tratando de resolver los problemas de otros. Sus actitudes de perfeccionismo, trabajo desmedido y exagerada responsabilidad, la llevan a comprometerse con situaciones que le disgustan y a sentirse agotada; sin embargo las acepta de manera abnegada porque es así como se siente querida y valorada por los demás.

En el plan de tratamiento y en las técnicas de intervención veremos la manera de trabajar con cada uno de estos factores en la psicoterapia.

TERAPIA PARA CODEPENDENCIA

Para lograr un buen contacto es necesario que el o la terapeuta sepa cómo mantenerlo consigo mismo, es decir, que esté consciente de las sensaciones, afectos y pensamientos que surgen en ella a través de la relación con su paciente. La práctica cotidiana de la atención plena, conocida como mindfulness, puede ser un recurso ideal para el terapeuta, tanto en la relación consigo mismo, como en la relación con su paciente, partiendo del principio de que uno no puede dar algo que no tiene. La práctica de la meditación diaria será su aliada en este proceso, porque facilitará el crecimiento personal tanto para su paciente como para el mismo terapeuta.

Partiendo de mi experiencia terapéutica, confirmo día con día, que la regla de oro en la terapia es la aceptación, porque nadie puede cambiar lo que primeramente no ha reconocido y aceptado. Por aceptación me refiero a reconocer, sin juzgar, el problema que tenemos, comprenderlo y dejar de lado las actitudes defensivas que generalmente consisten en justificar nuestras conductas, argumentando que se deben a las tensiones que estamos viviendo o a las actitudes de otras personas. Por aceptación no me refiero a tomar una actitud conformista o indiferente, es sólo partir del principio de que uno no puede cambiar algo que no acepta.

La consciencia se va dando poco a poco conforme vamos reconociendo nuestras fortalezas y debilidades como cualquier ser humano. El pretender ser perfecto, no ayuda para nada. La auto-indulgencia tampoco. 

Tratamiento de la codependencia su guión, descubriendo al mismo tiempo otras opciones para vivir de una manera más satisfactoria.

La modificación del guión, implica una terapia profunda y requiere de más tiempo porque la finalidad es que el paciente identifique el guión de vida que ha estado siguiendo, tomando en cuenta los aspectos inconscientes del mismo.

En lugar de pasar la vida rescatando a su pareja, la persona codependiente necesita rescatarse a sí misma, definir su propia identidad y de ser posible junto con su pareja resolver la opresión de los guiones por género, familiares y culturales que limitan el desarrollo de ambos.

Para que la persona pueda lograr este cambio será necesario además de la toma de consciencia, el poder experimentar compasión, comprensión y amor por el Niño o Niña que vive en su cuerpo, a la vez que aprende a cuidarse, respetarse y protegerse. De esa manera, podrá sanar sus heridas, despedir el pasado y tendrá la posibilidad de establecer una relación de pareja sana, donde exista respeto, confianza y amor; una relación en la que se permita delimitar dónde termina ella y dónde empieza el otro. Así podrá funcionar como un buen modelo para sus hijos.

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