EL SERVICIO

¿Quién hace estos cambios?

Disparo una flecha a la derecha, cae a la izquierda.

Cabalgo tras de un venado y me encuentro perseguido por un cerdo.

Conspiro para conseguir lo que quiero y termino en la cárcel.

Cavo fosas para atrapar a otros y me caigo en ellas.

Debo sospechar de lo que quiero. 

Rumi

Mi percepción acerca del alma, es que nosotros estamos en el alma en lugar de la idea tradicional de que el alma está dentro nuestro. Esa Gran Alma, sea lo que fuere, determina y toma a su servicio a cada uno, de la manera que sea. Algunos tienen un servicio agradable, algunos tienen un servicio difícil. Algunos tienen un servicio sanador y algunos un servicio destructor, otros un servicio terrible y doloroso. Pero sigue siendo el mismo servicio. Visto desde el Alma, o desde la Gran Alma que incluye a todas las almas, sólo hay un Servicio a la Vida. Porque ¿Quién puede oponerse a la Vida?

La mayoría de nosotros creemos que tenemos una voluntad que está por encima de nuestro Servicio, más allá de nuestro Propósito. Como si pudiéramos decidir lo que debe suceder en el mundo, destruirlo o salvarlo, tan solo imponiendo nuestra intención. Como si supiéramos qué es lo mejor para los demás y qué es lo grave e injusto. Pero todas estas buenas intenciones no están en sintonía con la corriente de la Vida todo inclusiva, omnipresente.

Pero si es verdad que estamos Inmersos, y no tenemos la vida ni el alma a nuestra disposición,  ni podemos poseerlas, entonces sea cual fuere nuestro destino y la misión individual, lo que cada uno vive como su propósito, se siente conforme en lo más profundo, sea cual sea su misión.

Eso trae consecuencias trascendentes, con respecto a nuestra creencia respecto a culpables e inocentes. Todos están al servicio de lo Mismo. Los que llamamos buenos y aquellos que llamamos malos, cumplen el mismo Servicio. Esta visión pone fin a la arrogancia y la soberbia personal de sentirse mejor o peor. Si cada uno está en sintonía con su propia misión,  puede respetar a todos y, por encima de todo, cumple con su función de un modo impecable, sintiendo que su vida es ineludible. Y deja de luchar contra el mundo y las expresiones de servicio de los demás.

Cuando asentimos a esta visión, nos volvemos humildes y podemos aceptar el mundo tal como es, sin la pretensión de querer mejorarlo. Percibiendo como la Gran Alma es la que dirige al mundo como ella quiere. Nosotros sólo estamos inmersos en aquello que Ella guía.

Con esta actitud también podemos tratar el sufrimiento, la muerte, los accidentes, los destinos difíciles,  cada conflicto podemos tratarlo y verlo de otra manera. Ya sea como afectados, en cuyo caso nos rendimos a esa experiencia, o como terapeutas que acompañan a personas que se sienten culpables o sufren. Si lo hacemos con esa actitud de asentir a todo tal como es, y si de persona a persona sólo hacemos aquello que nos es permitido y que podemos hacer, y si somos conscientes de nuestros límites, en ese caso entonces emerge una conciencia mayor que nos guía hacia la reconciliación y un sentido vital. Hacia una profunda sintonía con la Vida.

Estoy totalmente convencido de que todos y cada uno estamos al servicio. De la manera que sea. Por lo que nadie puede escaparse del servicio. Tampoco a través de la culpa, la enfermedad o su incapacidad sea por el motivo que sea . Por ejemplo, si alguien se siente culpable o está enfermo, está al servicio a través de la culpa o su enfermedad. Esto nos pone en una situación de imposibilidad de huida. Si el que se considera culpable lo puede comprender de esta manera y cambia su narrativa y se dice: 

Estoy al servicio mediante mi culpa y mis errores, a pesar de todo me hago responsable de las consecuencias, porque esto también forma parte. Entonces está completamente en sintonía, incluso como culpable o habiéndose equivocado. 

¿Pero qué pasa con la responsabilidad? No se tiene la libertad de elegir ser bueno o malo en una determinada situación. De equivocarse o acertar. ¿Cómo podrías saberlo? El que se considera bueno o correcto quizá, corre una suerte mejor, pero no es superior. En lo profundo existe una consonancia esencial entre todos los seres humanos. Allí todos los seres humanos son iguales. Todos ellos son tomados al Servicio, de distintas formas. Entonces puedo tener compasión con cada uno de ellos, porque me coloco a su lado. No me siento mejor ni peor, y entonces puedo ofrecer un verdadero acompañamiento o ayuda. 

Si puedo tener compasión por los culpables, los inconscientes, los malvados, puedo tener una compasión verdadera por los enfermos, por los excluidos, las víctimas. Puedo ponerme al lado de uno como del otro. De esa concordancia en lo profundo surge una fuerza inusitada, y desde esa fuerza es posible lograr todo lo que mi Misión me pida.

 

× Necesitas ayuda?