La función del síntoma

By 11 febrero, 2020 Hijos, Padres, Pareja, relaciones, Terapia

¿Qué significados tienen los síntomas? ¿Para qué sirven?

Desde la mirada sistémica entendemos que lo que construye nuestra identidad, y por lo tanto nuestra salud y dificultades son las relaciones, pero sobre todo nuestra narrativa sobre ellas. Es decir, la forma que nos explicamos quienes somos y cómo nos relacionamos con los demás. La terapia sistémica se basa esencialmente, en cambiar esta narrativa. Reformular el modo en que vivimos en el mundo, es el modo en que percibimos nuestras relaciones. 

Los terapeutas familiares (salvando las diferencias de las diferentes escuelas sistémicas) entendemos que el desorden o el trastorno no está en la persona, sino en la relación. Y por lo tanto hallar el equilibrio y el orden, implica reformular los síntomas en términos relacionales. ¿Para qué estoy teniendo está ansiedad? ¿Qué objetivo tiene está dificultad económica, esta falta de motivación, o la conducta disruptiva de nuestro hijo? ¿Qué le estoy diciendo a mi pareja con esta depresión? ¿Qué mensaje envío a mis padres con la anorexia? De este modo, podríamos llegar a comprender que el problema es la solución

La visión sistémica del síntoma se apoya en la idea de circularidad, donde todos los miembros del sistema familiar tienen influencia sobre todos de un modo consciente e inconsciente, y por ello el cambio en el comportamiento y actitud en uno modifica el comportamiento y la conducta en todos los demás.

El síntoma de un miembro del grupo familiar representa un funcionamiento familiar disfuncional. Para comprender el síntoma se debe poner la mirada no solo en el portador, en el paciente identificado, sino también en el sistema familiar, ya que el síntoma cumple, entre otras, la función de mantener el equilibrio de la relación familiar (o de otro tipo de sistema). Por lo que para comprender qué significa síntoma y cuál es su función, lo reformulamos en términos relacionales.

El síntoma ejerce diferentes funciones positivas y negativas a nivel relacional y en nuestro sistema familiar. Puede ayudar a definir de un modo más claro donde la situación es confusa, llamar la atención sobre el conflicto relacional de la familia, a veces es una forma de desviar la atención de problemas mayores, reajustar fuerzas dentro del sistema familiar, redefinir el estatus de los diferentes miembros del sistema, y por último, la función más esencial de todas, es que el síntoma puede constituir un motor de cambio familiar ante una situación de disfuncionalidad.  En este sentido, es importante tener en cuenta el hecho paradójico de que el síntoma, a pesar del sufrimiento que puede llegar a generar, no es un enemigo de la familia, sino un vehículo de cambio hacia el orden y el equilibrio (homeostasis).

El síntoma es un impulso inconsciente para el crecimiento y la salud, así pues, el objetivo terapéutico va más allá de la erradicación del síntoma en el paciente identificado; el fin último del terapeuta sistémico es que la familia logre, a partir del acompañamiento y la ayuda terapéutica, detectar y modificar las dinámicas disfuncionales, reestructurándose como sistema.

Cuando un paciente empieza a mejorar, a veces surgen problemas en otro miembro de la familia. Por ejemplo, después de que un paciente viniera con problemas de alcoholemia, y dejó la bebida y se rehabilitó, su esposa se deprimió. Naturalmente, ello puede aumentar la probabilidad de recaída del miembro que había empezado a mejorar. A veces un hijo asume un síntoma o una patología para evitar que sus padres se peleen o se separen. 

Entendemos que el síntoma está cumpliendo una función en la dinámica del sistema, y a veces si desaparece el sistema se desequilibra, y sólo se estabiliza con la aparición de un nuevo síntoma. Estos mecanismos homeostáticos (de reequilibrio) son la base de la resistencia al cambio, orientada a mantener un equilibrio que no solamente afecta a las enfermedades emocionales, sino también a las físicas.

Jonàs Gnana Añó

× Necesitas ayuda?