La primera ley dice: Nadie que pertenezca a un sistema familiar puede ser excluido. La familia funciona como un campo de información y conciencia, por lo que todos tienen el mismo derecho a vivir, ser reconocidos, ser cuidados, y a crecer. Sin embargo, sabemos que en nuestras familias con frecuencia son excluidos miembros que no queremos que formen parte o nos duele reconocerlos como parte de nuestra familia, de nuestra conciencia. Los niños abortados, los niños entregados en adopción, y a menudo niños discapacitados, muchas veces personas que no se ajustan a determinadas conductas o formas de pensar, queremos deshacernos porque nos avergonzamos de ellos, y los excluimos por el dolor que representan, porque reflejan algo de nosotros que no queremos asumir responsabilidad o porque no se ajustan a nuestra moral. Quizá pensemos que es posible excluirlos realmente, aunque muchas veces nosotros mismos hemos sido excluidos de alguna manera. Pero esa exclusión tiene un fuerte impacto en ese campo espiritual, que llamamos sistema familiar. Cada uno que es excluido, cada uno que es olvidado será -bajo la Ley de Pertenencia que unifica a todos por igual- representado por otro sin que éste perciba interiormente lo que sucede. A esto lo llamamos Implicación Sistémica

Hablar de aborto es delicado y doloroso y por eso se tiende a hablar poco o nada sobre este tema. Sin embargo, las Constelaciones Familiares nos muestran claramente el impacto que tiene en los padres, en la madre, en los hermanos y en el sistema familiar, sobre todo cuando el aborto ha sido  provocado.

No se trata pues de tratar este tema desde ninguna postura moral, si no de dar a conocer las dinámicas y repercusiones que tiene en el sistema. Para mi tampoco  se trata de oponerse ni estar a favor del aborto, sino de poder mirar con responsabilidad y claridad, que toda decisión implica una renuncia, y que en los asuntos de la vida y la muerte, las consecuencias tienen implicaciones mayores sobre las relaciones, el bienestar y la salud.

Efectos en la relación familiar

Con los nuevos métodos de diagnóstico precoz de embarazo, se ha podido observar que casi el 50% de los embriones se pierden antes de que se adhieran en el útero, y que en el proceso de gestación se pierden sobre el 20%.

  • En los padres

Normalmente, para una mujer tener un aborto es siempre muy doloroso, aun cuando no haya sido consciente o haya sido provocado. A veces el mismo dolor hace que no se elabore el duelo y  se desee olvidar cuanto antes. Es indispensable comprender que cuando una madre decide abortar, también interrumpe el vínculo con el padre. Por supuesto es posible restaurarlo, pero para ello es necesario hacer consciente el duelo, y redoblar la atención en el cuidado y el afecto de la pareja. Muchas parejas al realizar una interrupción del embarazo, no se dan cuenta de la interrupción de la pareja, y se distancian, por ejemplo el hombre no atiende el dolor que implica el aborto considerando que es sólo un asunto de la madre, y la mujer se distancia del hombre sin pedir el cuidado que necesita ella y el hijo. Pero después, he podido observar innumerable de veces, como la pareja se separa, y queda muchas veces un resentimiento en ellos, que impide la realización de otro tipo de proyectos, y a veces, la apertura a nuevas parejas.

El dolor de las mujeres por los hijos perdidos se transmite de generación en generación y a veces un miembro posterior del sistema, generalmente una mujer, actúa ese dolor, manifestándolo de diferentes formas. Cuando el origen de ese dolor sale a la luz, el duelo puede cerrarse de la manera adecuada dando a cada uno su lugar y así ningún otro miembro del sistema tendrá que evidenciarlo.

  • En los hermanos

Sabemos lo importante que es ocupar el lugar correcto en el sistema familiar. Cuando se produce un aborto o varios, sobre todo antes del primer hermano vivo, afecta al lugar de todos los hermanos. Si no se tienen en cuenta, generan confusión y conflicto.

Supongamos que hay dos abortos antes del primer hermano vivo que se considera el mayor. Este hermano, inconscientemente sabe que no es el primogénito, para él este lugar que no le corresponde se convierte en una carga. En este ejemplo, su lugar correcto sería el tercero.

Tenemos que tener en cuenta que siempre algún hermano vivo se va a ligar al hermano no reconocido, para ellos es muy doloroso tener un hermano excluido. Cuando algún niño presenta déficit de atención, nerviosismo, insomnio, alguna enfermedad, comportamientos disruptivos, puede que esté reivindicando a un hermano excluido, ya que son las dinámicas habituales que usan para comunicarnos su inquietud.

  • Gemelos

Otro caso frecuente son los abortos de un gemelo. Esta pérdida afecta seriamente al gemelo superviviente. Suelen irse en los primeros días de gestación por lo que la madre no sabe de su existencia. Para el sobreviviente supone un trauma que  arrastra desde su nacimiento, ya que su alma estuvo ligada al otro gemelo incluso antes de la concepción. Su pérdida supuso el primer trauma de su existencia. A lo largo de su vida lo va a evidenciar de diferentes formas, por ejemplo con una codependencia a la pareja, o sintiendo que necesita muchas cosas de un modo doble, arrastrando una sensación de vacío que no se llena o se calma fácilmente.

Otros  síntomas por fidelidad a los  hijos no nacidos pueden ser:

  • Sobrepeso, obesidad y/o engordar sólo en la parte del vientre, donde simbólicamente está
  • No poder tener hijos vivos, o no poder concebir, por fidelidad a los abortos a los que mira inconscientemente.

No poder tener hijos puede estar relacionado con el hecho de reemplazar a las madres de los hijos abortados del sistema.

  • Tener metas y proyectos que la persona boicotea y no llega a culminar. En está falta de realización es fidelidad  a esos abortos, al no permitir hacer nacer ni crecer su proyecto.
  • También cuando habitualmente se empiezan actividades y no se terminan. Es como dejar algo a medias, como la vida que no terminó de nacer.
  • Cuando una persona en su vida experimenta el sentimiento de abandono. Hay personas que cargan con esta sensación, llegando a tener consecuencias como un ataque de pánico, a quedarse paralizadas, sin saber cómo salir de ese estado en el momento en que se activa. Ese sentimiento de abandono no pertenece a una persona adulta, y en muchos casos también corresponde a ser fiel a abortos del sistema.

En todos estos casos hay una frase inconsciente hacia ellos: “yo igual que vosotros”, que significa: os sigo a través de abortar algunos aspectos o proyectos de mi vida.

Cuando los síntomas que se desencadenan son muy intensos, es muy posible que esos abortos además hayan sido provocados, porque se está llevando el sentimiento de rechazo que experimentaron. De tal manera que hay una asociación “abandono=muerte”.

Muchas personas que hacen cualquier cosa por complacer para no ser abandonadas, suelen también tener este tipo de fidelidad y dificultad para realizar de un modo sano, su proceso de diferenciación familiar (de lo que hablaré en otro video), entre otros motivos, ya que no se pueden hacer generalizaciones.

¿Qué podemos hacer?

Todas las dinámicas perturbadoras que genera un aborto sin reconocer, se liberan reconociendo su existencia, por muy corta que ésta fuera, y dándole el lugar que le corresponde en la familia, el beneficio es inmediato para todo el sistema.

  • Las personas que han tenido algún aborto provocado, es especialmente importante que hagan el duelo de ese hijo, que normalmente está bloqueado/negado. Es habitual que quien realizó un aborto esté expiando esa culpa en su propia vida de forma inconsciente, a través del no tener pareja, no tener hijos, trabajo o dinero.
  • En este caso, la Constelación trabaja para que la persona asuma lo ocurrido, acoja a su hijo abortado con amor, y se reconcilie con él  y la vida que no permitió que creciera. Es fundamental poder mirar lo ocurrido con todas sus consecuencias para el hijo y la pareja, sin negar el dolor del hecho de, por las circunstancias que fueran, no poder recibir el fruto del amor de esa pareja. Para la pareja, el hijo no nacido, es el símbolo de no desear el resultado de la unión de los padres. 

En todos estos casos, el trabajo con Constelaciones, un ritual o una terapia enfocada a sacar a la luz la fidelidad inconsciente que cada uno tenga, para honrar al hijo abortado, reconocerlo y darle un lugar consciente (incluirlo) en la familia, explicándoselo a los hermanos, y sobre todo elaborando el duelo con la pareja siempre que sea  posible, dándole también el lugar al padre que le corresponde, más allá que haya deseado o no al hijo que decidieron no tener.

 

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