Voy a atraer una chica guapa, o un buen trabajo o mucho dinero. Y sí, con cierta determinación, con algo de ejercicio, con un claro esfuerzo, y a veces con la manipulación o estrategia que sea necesaria, lo conseguimos.

¿Pero cuánto sentimos que lo merecemos? ¿Cuánto permanece con nosotros? ¿Cuanto sentimos que es nuestro? No de poseer, sino de ser. ¿Cuanto sentimos que eso logrado ES No so tros?

La prueba de algodón es el miedo a perderlo. Porque si tengo miedo a perder a está mujer atractiva, este trabajo que me da reconocimiento, está casa con piscina. Este sentido de éxito que se debe a las cosas que he logrado con el tiempo, con el trabajo duro. ¿Todo esto es mío?

Es tuyo mientras tu posición (jefe de un negocio, director de un proyecto, alguien reconocido entre tu grupo de amigos) te da el privilegio de conseguirlo. En tu viaje de negocios te tratan con mayor cortesía y te dan ciertos privilegios. Estás en la sala VIP mientras esperas al avión. Te vienen a buscar al aeropuerto. Cuando llegas al hotel, te llevan las maletas y te ofrecen champagne en la habitación. Un año después cuando vuelves a ese hotel, a esa ciudad, en ese avión, tienes que pagar el agua mineral de la nevera de la habitación, y vas con una mochila de viaje. ¿Qué ha pasado?

No eras tú, era tu posición. te has preguntado alguna vez si eras tú quien había logrado esa suite, ese chófer, esa cena? No, era tu posición.

Recuerdo como al principio de trabajar como director del proyecto en el que trabajo, caí en la pretensión de creer que tenía más poder, más autoridad. Pero tenía de fondo la misma sensación de carencia, y de necesidad de reconocimiento.

Imagina ahora que tienes la fuerza y la juventud para levantarte cada mañana e ir al gym. Es cierto, te cuidas y tienes la energía y el tiempo, para aprender marketing para llevar a tu negocio al siguiente nivel. Te sientes determinado y capaz, y doblas las ventas de tu empresa. Puedes comprarte un coche eléctrico, salir a cenar con las cita tinder de está semana. Ha sido todo gracias a tu gran esfuerzo, y determinación de tener éxito. Es cierto.

Pero tiempo después, te vas a vivir con una chica preciosa, igual que tú. Va al gym todos los días, cuida su alimentación, hace cursos de crecimiento personal, y es profesora de yoga. Pero un día, pasáis por un momento difícil, discutís a menudo, no tienes energía ni te sientes con la capacidad para atender a tu negocio, o a tu trabajo ni a tus amigos fashion y pletóricos de éxito. Te sientes un poco solo. Es un momento difícil, y te sale un poco de barriga. Te compras cosas compulsivamente, comienzas a ir mal de dinero, y ese halo de éxito cambia por las ojeras y una soltería poco atractiva.

No eras tú, era tu capacidad. Era tuyo mientras tenías la energía, el tiempo, la determinación, la claridad.

Antes sentías que merecías un piso con terraza y una chica guapa, y ahora sientes que mereces ser un vagabundo, aunque estás enfadado porque tus amigos de antes, ya no te invitan a salir.

¿Cuánto sentimos que merecemos lo que tenemos? No de poseer, sino de ser. ¿Cuanto sentimos que eso logrado soy yo? ¿Cuánto siento que lo que merezco soy yo?

Podemos conseguir muchas cosas, pero sólo son accesorios que ponemos alrededor del vacío que sentimos en medio de nuestro pecho. De nuestra vida. Y toda la lucha es por retenerlos, porque sabemos que los podemos perder, una chica guapa, un coche rojo, una casa con perro y todo.

Nada que no sintamos que merecemos tanto como nuestra propia vida, permanece con nosotros realmente. Todas esas cosas te están poniendo a prueba constantemente, la novia, la casa el coche, para saber si se pueden quedar contigo, mientras tengas mérito para ello.

No se trata de atraer cosas a través de nuestros pensamientos magnéticos. No se trata de la ley de atracción, no se trata de conseguir, se trata de ser. Y cuando yo soy una verdadera sensación de abundancia, un derroche de belleza y de generosidad, puede ser que me echen del trabajo, puede ser que atraviese un desierto. Pero no tengo miedo porque puedo hacer brotar manantiales de mis pies. Hay una oportunidad tras girar cada esquina.

No se trata de la ley de atracción, no se trata de conseguir, se trata de ser. Porque se trata de irradiar lo que queremos ser, para que todo lo que toquemos con nuestro corazón se convierta en nosotros.

Jonàs Gnana Añó

 

 

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